Los 3 tipos de escritor según su proceso creativo

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  • No hay dos escritores iguales y eso se refleja, entre otras cosas, en su manera de afrontar la escritura.
  • Según su método de escribir se pueden clasificar en: escritor de brújula, escritor de mapa y escritor de antena.

Al igual que hay diversos tipos de lectores (según el número de libros que leen a la vez, según su formato favorito, según su género predilecto…), los autores pueden clasificarse atendiendo a su forma de escribir. Hay diferentes maneras de darle vida a las historias; aunque todos los escritores parten del mismo lugar —les viene la idea para una obra a la cabeza—, el camino que deciden tomar a partir de ese momento es lo que les convierte en un tipo de escritor u otro.

¿En qué nos vamos a fijar para categorizar a las distintas clases de escritores? Principalmente, en la planificación. Dependiendo de si organizan o no su proceso de escritura se dividen en: escritor de mapa, escritor de brújula y escritor de antena. Por su nombre ya puedes hacerte una idea de por dónde van los tiros, pero para que no quede lugar a dudas de las diferencias entre unos y otros, a continuación te explicamos con todo lujo de detalle qué caracteriza a cada tipo de autor.

Escritor de mapa

En efecto, lo has adivinado, el escritor de mapa es el más estructurado de los tres y, por consiguiente, el que antes de ponerse a escribir se detiene a planificar el rumbo que tomará la historia en cada momento. Invierte muchísimas horas (incluso semanas, meses… ¡y años!) en crear una guía que le ayude durante todo el proceso de creación; de este modo, con todo calculado, cuenta con la seguridad de que no se perderá mientras escribe.

Para planificar su obra los escritores de mapa utilizan escaletas, un guion que funciona como esquema —sin profundizar en la trama— y que permite al autor escribir con garantías de que no cometerá errores argumentales. Dentro de las escaletas las hay técnicas y literarias. El primer tipo es una guía compuesta por datos (número de capítulos, ubicaciones, fichas de personajes, definición de narradores…), y se usa para tener control sobre diferentes aspectos de la historia. Esta clase de escaleta es muy útil y necesaria para planificar, por ejemplo, novelas fantásticas, puesto que es muy fácil perder el hilo de la historia y desubicarse.  Por otro lado, las escaletas literarias se sumergen de lleno en el argumento de la historia. Sirven como paso previo a la redacción y, en ellas, el escritor especifica qué va a suceder en cada capítulo de la historia; teniendo claras las escenas y la finalidad que se persigue en cada una de ellas, el autor puede relajarse y dar rienda suelta a su pluma.

Estas son las claves que definen a un escritor de mapa, aunque dentro de esta clasificación difieren mucho los unos de los otros, pues todos tienen su propia manera de trabajar. Mientras unos detallan al milímetro la estructura de sus historias, otros prefieren que sus escaletas sean un simple esquema que tomar como referencia. Sea como fuere, es indudable que planificar una obra evita muchos quebraderos de cabeza al escritor, que al haber trabajado ya en darle forma, tiene medio camino hecho en el proceso de escritura.

Escritor de brújula

A diferencia del escritor de mapa, el escritor de brújula no requiere de tanta planificación para ponerse de lleno a escribir. A pesar de lo que pueda parecer por su nombre, no contar con un mapa no significa que los autores que se decantan por esta manera de escribir no cuenten con ningún tipo de guía: tienen una idea clara —el argumento— y saben desde dónde parten y hacia dónde quieren ir, pero no saben cómo llegarán allí.

Los escritores de brújula hacen de la escritura un experimento en el que la historia cobra vida y les va llevando por diferentes derroteros hasta alcanzar el punto que tenían planeado desde el principio. Claro está que hacerse servir de esta filosofía va a suponer al escritor algún que otro susto: desviarse del camino que había pensado en un primer momento, que aparezcan lagunas argumentales aquí y allí, que no haya forma de reorientar la historia para que termine como ellos querían…

La escritura con brújula conlleva ciertos riesgos que el escritor debe asumir; por ello, es aconsejable que quien la realice sea un autor experimentado, ya que contará con ciertas tablas que le permitirán solventar con mayor facilidad las trabas que se le vayan presentando mientras escribe. Si, por el contrario, el escritor es novel, lo más recomendable, para coger soltura y práctica, sería escribir con mapa; ya habrá tiempo para jugar con la escritura y dejarse guiar por la propia historia pero, hasta entonces, toca planear los proyectos de forma exhaustiva.

Escritor de antena

Los escritores de mapa y los de brújula son los más comunes, pero también existe otro tipo de autor que carece por completo de estructura para su historia. Se trata del escritor de antena, que depende por completo de la inspiración, sin basarse en ninguna guía o esquema que le faciliten el trabajo.

Como podrás haber intuido, el escritor de antena no suele terminar con éxito sus proyectos y, si lo hace, acaban siendo más un borrador que obras pulidas y coherentes. ¿Por qué? Porque sin planificación y con la inspiración como único timón del barco, las posibilidades de fracasar y naufragar son altísimas.

No se puede confiar por completo en los momentos de lucidez creativa para darle vida a una historia, ya que la escritura es una cuestión de perseverancia y constancia. No vale con sentarse y esperar a que vengan las musas, pues en la mayoría de ocasiones no aparecerán y nos quedamos mirando a la página en blanco, frustrados porque no nos salen las palabras. Para escribir hay que tener, como mínimo, ciertas ideas claras sobre nuestra historia. A partir de ellas, los escritores de mapa confeccionan una ruta segura y sin desvíos, mientras que los escritores de brújula las usan para comenzar a caminar, conociendo el destino pero no el camino.

En resumen, hay muchas maneras de escribir y, aunque todas son válidas, las hay más y menos prácticas para según qué tipo de autor. Lo importante es estar cómodo con tu método de escritura y que este te permita desarrollar tus historias como quieres hacerlo.