TORONTO, ONTARIO: MARCH 8, 2013 - at Toronto Jail in Toronto, Ontario, March 8, 2013. (Tyler Anderson/National Post) (For Toronto story by Megan O'Toole) //NATIONAL POST STAFF PHOTO

El autor egipcio Ahmed Naji se enfrente a una pena de prisión. Una escena sexual en su libro «El uso de la vida» ha sido la culpable.

Parece increíble que en pleno siglo XXI todavía haya autores que se tengan que enfrentar a la justicia por culpa de sus obras, pero la censura sigue presente en gran parte del planeta y cuando no es la censura, nos encontramos con penas de prisión o incluso de muerte. Ahmed Naji ha sido acusado de “violar la modestia pública” y un juez de El Cairo le ha condenado a dos años de cárcel.

La sentencia es de hace unos meses, pero hace poco que acaban de rechazar sus apelaciones, por lo que lo más probable es que de con sus huesos en la cárcel. Es increíble que esto venga de la denuncia de un lector, el cual, al leer una escena con contenido sexual, sintió que “le bajaba la tensión y el latido de su corazón fluctuaba”.

Más de 500 autores egipcios y 120 alrededor del mundo se han manifestado en contra de esta sentencia, incluyendo nombres tan conocidos como Philip Roth, Michael Chabon o Chimamanda Ngozi Adichie. Pero lo cierto es que esta presión internacional de escritores no ha podido hacer nada a su favor.

Libro en CarcelA Ahmed Naji solo le queda un rayo de esperanza, y es que su última apelación tenga éxito, aunque lo que no ha logrado es escapar de la cárcel. Con algo de suerte cumplirá parte de la sentencia y no llegará a los dos años si, al final, le dan la razón, en un proceso que pone en duda la existencia de la libertad de expresión en Egipto.

Lo cierto es que este caso no es una excepción. En los últimos años se han dado casos así en varios países, siendo la más conocida la del poeta Ashraf Fayadh, el cual fue condenado a muerte por “maldecir y promover el ateísmo”. Su abogado logró demostrar finalmente que su juicio no había sido limpio y le salvó la vida… a cambio de recibir 800 latigazos y ocho años de cárcel. Esa es la justicia de Arabia Saudí.

La libertad de expresión es uno de los derechos fundamentales para una sociedad libre e informada, aunque a veces no le demos la importancia que tiene hasta que comprobamos lo que pasa cuando se deja en manos de unos pocos lo que se puede o no se puede decir, lo que atenta contra la moral y lo que no, lo que merece la muerte o tan solo 800 latigazos.

Vía: The Guardian