Pasión y compasión de la mano de Güell

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“Pasión y compasión deben de ser palabras muy cercanas. La pasión es un instrumento para vivir con intensidad la vida, pero la pasión sin compasión pierde su sentido”.

Éstas fueron algunas de las afirmaciones del escritor y director de orquesta Javier Güell, que vino a nuestro Foro Abierto a hablarnos de su libro “Los prisioneros del paraíso”.

La obra recrea las vivencias de los más grandes compositores judíos de la Segunda Guerra Mundial, confinados en Theresienstadt (Terezin), a unos kilómetros de Praga. “Es una historia macabra y hermosa. Terezin es, en ese momento, el centro cultural y artístico más importante de la Europa de guerra”.

El escritor catalán reconoció que “me he emocionado hasta las lágrimas al escribir esta historia. A pesar de todo, el hombre tiene algo de extraordinario. En Terezin había un amor extraordinario. Se dice que la música salva. Me interesaba saber si había una melodía del bien y del mal”.

Además, aseguró, que “quise contar una historia de amor, un viaje iniciático”. Y aquí aparece un personaje femenino y uno de los pocos ficticios, Elisabeth. “Salvo la familia de esta mujer, el resto son todos personajes que existieron en la realidad. A ella le asigné el papel de demostrar la dualidad que tiene el ser humano”.

Xavier Güell, que aseguró que le gustaría “hacer música escribiendo”, estuvo acompañado por Félix Fernández de Castro, que dijo que el autor catalán “escribe y suena como un músico, y se ha volcado en una novela muy dura, minuciosa, descriptiva y en la que manipula a los personajes para decir lo que él quiere decir”.