Cualquiera que vea una película o una serie de hace más de veinte años podrá darse cuenta de dónde está, seguramente, el mayor factor que la hace envejecer. Ni las hombreras, ni las gafas noventeras ni Jordan en los Bulls: el gran cambio está en la llegada de los ordenadores domésticos, la conexión a Internet, los smartphones y las aplicaciones de redes y mensajería. Todo eso ahora nos hace extrañarnos al ver a alguien leyendo un periódico en papel, viendo una película en un VHS o escuchando música en un CD.

Lo que no nos extraña tanto es ver a alguien leyendo un libro en papel. Hace unos años, con la popularización de los lectores de libros electrónicos y tablets, muchos creíamos que este formato tenía las horas contadas y que pronto abrazaríamos la literatura digital. No ha sido así, al menos no exactamente. Un informe de PwC señala que los libros en papel son el único formato físico que está sobreviviendo e incluso mejorando sus ventas a nivel mundial. El resto van a la baja y se encaminan hacia la residualidad.

El único superviviente físico de la industria del entretenimiento y la cultura

Este informe estima que los videojuegos, las películas y la música en formato físico bajarán sus ventas durante los próximos cuatro años. Por el contrario, cifra el crecimiento del libro en papel en aproximadamente un 1% anual hasta 2022.

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El otro actor que resiste algo mejor (pese a la caída) es el videojuego físico. Vídeo (películas y series) y música son los que salen peor parados en el informe, ambos presentan caídas casi constantes de doble dígito.

El estudio de PwC habla de un crecimiento del libro digital, si bien es cierto que a un ritmo al que le costará mucho dar un sorpasso al formato físico, y que desde luego es comparativamente muy inferior al de películas o álbumes en versión digital. De hecho, la fuerza del audiovisual hace que 2018 vaya a ser el año en el que sí haya un sorpasso, pero en el agregado de la industria del entretenimiento, no únicamente en la literatura.

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Con este diagnóstico coincide Javier Celaya, consultor, fundador del blog DosDoce y con numerosa experiencia en varios cargos relacionados con la industria editorial. Según él, “el papel sigue siendo dominante, aunque está teniendo lugar una migración hacia las pantallas: en España, el sector impreso creció un 0,1% en 2017, mientras que el digital creció un 1,6%”.

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En el caso de España, la unión de la crisis de 2008, la llegada de Internet y los dispositivos móviles y las nuevas formas de consumir contenido, como el streaming, han provocado, según Celaya, una caída del 30% en la industria, que ha pasado de mover más de 3.200 millones de euros al año a mover 2.300 en cuestión de ocho años. Una caída notable, pero menos dura que la que ha sufrido la venta de CD’s (Promusicae indica que los 700 millones de euros que generaba la música en físico en 2001 han ido bajando hasta los 79 millones de euros de 2017) o de DVD’s y Blu-rays (según la SGAE, en 2013 se vendieron más de 12 millones de copias entre ambos formatos, en 2016 solo 5 millones).

El poder del tacto del papel

Libros 2Imagen: Sharon McCutcheon (Unsplash).

¿Qué diferencia hay entre un libro en papel frente a uno electrónico y el resto de soportes físicos que sí han sucumbido a la era digital, como periódicos o CD’s de música? Mike Shatzkin, uno de los analistas de la industria editorial más reputados del mundo, nos cuenta que los libros son una historia distinta a la de vídeo, música o videojuegos, especialmente en los dos primeros casos a día de hoy: la experiencia es la misma independientemente de si la fuente es física o digital.

Escuchamos la misma música y vemos la misma película, las variaciones pueden darse en todo caso según la calidad de la pantalla o de los auriculares. Algo que no ocurre con los libros. Según Shatzkin, muchas personas prefieren la experiencia del libro en papel. La decisión de la mayoría de editoriales de comercializar sus libros electrónicos a precios idénticos o similares al de los libros en papel tampoco ha ayudado a expandir el negocio digital.

Mike

“Los libros en papel sí son una experiencia diferente a la de los libros digitales. El hecho de sentir el tacto de ese libro, de esas páginas; ir pasándolas, hacer anotaciones, poner marcapáginas físicos. Hay quien siente que sus ojos se cansan menos. Otras prefieren no tener intrusiones digitales, que en los dispositivos multifuncionales son ubicuas. Hay muchas razones sensatas para preferir un libro en papel a uno digital. Pero no las hay comparables para preferir escuchar música en un CD que en un formato digital”.

Algunos motivos para quien prefiere el consumo de bienes físicos, ya sean películas, álbumes o libros, está en el coleccionismo, igual que ocurre con los videojuegos, cuenta Shatzkin. “Atribuimos un valor sentimental al verlos ordenados en una estantería y a tener un recuerdo tangible de una experiencia o una época de nuestra vida“. Aunque con la comodidad de los servicios de streaming, álbumes y películas o series en formato físico han ido muy a la baja hasta el punto de que hasta la descarga de música digital está desapareciendo en favor de los modelos de Spotify y compañía.

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No obstante, Shatzkin cree esta prevalencia del libro digital no durará eternamente. “Quizás sigamos así dentro de diez años, pero difícilmente dentro de veinte. Hace falta la suficiente energía editorial para que este cambio se impulse, algo como lo que hizo Amazon en Estados Unidos subvencionando el cambio al entorno digital”.

La imposible masificación del Netflix de los libros

La industria editorial ha intentado adaptarse a la era de las tarifas planas mensuales a cambio del acceso ilimitado a un catálogo. Oyster fue la empresa que inauguró este modelo en 2012, aunque tres años más tarde fue comprada por Google y en 2016 fue clausurada. En España hay un servicio activo made in Spain con esta misma idea, Nubico, una joint-venture de Telefónica y el Círculo de Lectores, participado al 100% por la Editorial Planeta.

Nubico ofrece una tarifa plana de lectura, totalmente al estilo Netflix, por 8,99 euros al mes. Abril Camino, escritora profesional y usuaria de esta plataforma, nos cuenta su experiencia agridulce:

Abril

“Tienes casi todo el catálogo de Planeta y libros de otras editoriales, y salvo excepciones, no hay autopublicados. En general, el catálogo es de muy buena calidad y la lectura es ilimitada. El problema es que solo puedes usarlo con aplicaciones móviles o con un e-reader concreto de BQ -recientemente se ha abierto la compatibilidad a alguna otra marca, como Energy Sistem- que venden por 200 euros, tiene esa barrera de entrada”.

En la comparación del dispositivo sale perdiendo frente a la alternativa más conocida, Kindle Unlimited, de Amazon y que cuesta 9,99 euros al mes. “Tiene sobre todo autopublicados y muy poquito de editoriales, el catálogo es mayor que el de Nubico pero en calidad es menor. Puedes coger hasta diez libros al mes, y cuando los vas devolviendo puedes coger más”, nos cuenta Abril, que cree que su ventaja es el Kindle (su modelo base parte de 79 euros frente a los 200 del BQ de Nubico), que ofrece una calidad de lectura óptima y plena integración con Amazon.

El largo proceso de lectura de un libro completo frente a lo breve de consumir un capítulo de una serie, película o canción, juega en contra del éxito de modelos de suscripción

Joan Chaler es el director comercial, de marketing y de comunicación en Nubico. Lleva allí desde que arrancó el proyecto, y aunque desde la empresa no dan cifras de usuarios -en Expansión hablaban de que hace un par de años cerró en torno a los 50.000-, sí nos cuenta que el panorama ha mejorado desde el inicio:

Joan

“Al principio tuvimos que explicar mucho nuestro modelo de negocio, la suscripción a contenidos estaba en fase embrionaria, luego ha ido siendo más fácil convencer tanto a editores como a clientes para que se unan a Nubico”.

En esos inicios, la plataforma tenía 3.500 títulos en su catálogo. Hoy supera los 40.000. Nos corrobora desde dentro la percepción de Abril: “nos hemos enfocado en calidad más que en cantidad, queremos tener lo que se está vendiendo en las librerías, hemos mantenido siempre sobre el 50% de de esos top ventas”.

“Todos mis amigos escritores que se resisten a Nubico lo hacen por el dispositivo, no por el catálogo, que es fantástico”, cuenta Abril. Amazon también cuenta con Prime Reading, que tiene un coste menor pero también ve recortado su catálogo frente al de Kindle Unlimited. Otra alternativa disponible en España es 24symbols, aunque solo está disponible en dispositivos móviles, no en ningún lector de tinta electrónica.

Celaya

¿Qué es lo que hace que estas plataformas de lectura bajo una tarifa plana no hayan triunfado igual que los Netflix o Spotify de turno? Shatzkin cree que “los libros son un gran compromiso, y muy pocas personas leen más de uno al mes“, algo que dificulta para muchos el desembolso mensual por un alquiler que a veces les saldría más caro que la compra de la obra.

El tiempo necesario para leer un libro frente al de escuchar una canción o ver una película juega en contra del avance de modelos de suscripción a un catálogo

Javier Celaya nos da cifras concretas de España: el 60% de la población tiene hábito lector, aunque la mayoría lee entre dos y tres libros al año, generalmente en vacaciones. Del total de lectores, solo el 10% lee más de un título al mes.

En un solo día podemos consumir muchas canciones e incluso películas o capítulos de series, pero no todo el mundo es capaz de leer un libro en una semana o un mes“, explica Shatzkin. Añade que el factor boca a boca es importante: si nos recomiendan una canción podemos escucharla en tres minutos, pero si nos recomiendan un libro no aceptamos tan fácilmente la sugerencia, dado que el tiempo a invertir en leerlo es muchísimo mayor. Joan remata: “El libro no es un tipo de contenido tan masivo como el de vídeo o audio. Para nosotros papel y digital es complementario, damos una alternativa al usuario que quiere pasarse a lo digital”.

FUENTE: XATAKA